ESPECIES FORÁNEAS
El tiempo pasaba en nuestro nuevo
hogar. Mientras tanto, el universo nos sorprendía cada día con pequeños
detalles que nos emocionaban: locales, artilugios, nuevos visitantes… Nuestra
vida se había convertido en un torrente de adrenalina que nos hacía sentir más
vivas que nunca. Sentíamos como si nada ni nadie nos pudiera bajar de esa nube
de risas cómplices y bienestar africano en la que nos habíamos instalado, pero
también sabíamos que en algún momento la caída sería inevitable.
No queríamos pensarlo demasiado.
Pensar lo estropearía todo. Así que apostamos por vivir el momento, cada
segundo era único. En cierta manera sólo íbamos a vivirlo una vez y queríamos
disfrutarlo a toda costa.
Incluso Julia empezó a escribir
conmigo… Escribir nos ayudaba a mantener la estabilidad emocional en esa
pequeña burbuja en la que habitábamos. Con el tiempo nos dábamos cuenta de que
todo el bagaje con el que habíamos llegado se iba ido aligerando poco a poco.
Ya no éramos esas chicas con ideas fijas y convicciones claras. Nuestros
principios y valores empezaban a tambalearse y en cierta manera eso nos
asustaba. Todo flotaba en una línea borrosa que separaba el surrealismo de
nuestra realidad y a veces ni siquiera distinguíamos ese límite.
Julia y yo éramos especies
marinas foráneas y Nigeria empezaba a tener sus efectos sobre nosotras. Para
bien o para mal el país nos estaba cambiando…
Recordé entonces un documental de
National Geographic sobre especies acuáticas. ¿Éramos invasoras en un lugar al
que no pertenecíamos?
- “Cuando una especie foránea llega a un nuevo lugar,
pueden suceder varias cosas: puede encontrar inhóspito el nuevo hábitat y
morir; puede sobrevivir con apenas impacto para el medio ambiente; o puede
hacerse con el control y dañar de diversas maneras la vida salvaje que existe
en el lugar de forma natural”.
Definitivamente la adaptación
estaba en marcha. ¡Bien! Por lo menos no íbamos a morir… Sin tan siquiera
darnos cuenta nos encontrábamos celebrando nuestro primer mes en Nigeria así
que la primera opción estaba descartada.
La cuestión entonces se debatía
entre sobrevivir con apenas impacto en la vida de Lagos o hacernos con el
control. No sabía por qué pero veía el peligro tatuado en nuestra frente. Sólo
llevábamos un mes viviendo, trabajando y respirando juntas, pero en tan poco
tiempo me había dado cuenta de que Julia y yo éramos diferentes a todo lo que
nos rodeaba. Sin embargo, tampoco nos veía capaces de darle la espalda a todo
lo que creíamos ser.
La semana de nuestro mes-aniversario
había sido diferente a las anteriores. Empezábamos a experimentar las
consecuencias de adaptación al lugar y luchábamos por volver a ser nosotras
mismas. Esa misma semana Julia quiso leerme algo que había escrito:
UN MES EN NIGERIA
Esta
semana vamos a cumplir un mes desde que llegamos aquí el día 11 de enero. No me
puedo creer que SÓLO haya pasado un mes porque todo ha sido tan intenso e
inexplicable que parece mentira que llevemos tan solo 4 semanas. Cada día pasan
cosas inesperadas y no te vas a la cama nunca sin al menos un par de momentos
“wtf!” en el día.
El
martes celebraremos nuestro aniversario como compañeras (¿de piso? ¿De trabajo?
¿De coche? ¿De confidencias? ¿De todo en general? ) y como pareja de hecho. Hemos
reservado para semejante cita una botella de champagne nada más y nada menos
que de Louis Rouderer (sí, de la competencia, nada d cava…. L Representamos la marca
España pero se nos compra muy fácilmente…). Y antes de que alguno salte a la
yugular sobre nuestro presupuesto y sobre si hemos tirado la casa por la
ventana (¡¡que somos becarias!!), es un regalo que me hicieron en una empresa
importadora que quedó muy satisfecha con una reunión que le organicé en la
última misión comercial. Mi primera misión y me llevo ese champagne a casa, no
me puedo quejar…
Siento
que esta experiencia está siendo como una montaña rusa de sobresaltos: semana
buenilla-semana malilla-semana buenísima-hoyo. … y etc. Aquí los momentos
buenos son extraordinariamente buenos, y los malos, pues no los recordamos,
right? Si queréis saber las cosas malas de Nigeria Mr. Google os las cuenta
toditas. Si queréis saber cuáles son las cosas buenas, pues echad imaginación
porque sólo se saben si se viene aquí.
Sentimientos
encontrados: tierra hostil como la mejor manera de sacudir de arriba abajo
cosas que pensabas que tenías tan claro en la vida. Tienes 28 años, crees que
ya tienes tus ideas organizadas sobre la vida, tu cabecita amueblada, y tus
criterios morales, ideológicos y convicciones varias totalmente determinadas.
Ven a Nigeria y… ¡todo patas abajo!
Las
cosas van mucho más allá que una mera cuestión de situaciones desfavorecidas
económicamente. Hay muchas maneras de ser subdesarrollado. Te das cuenta de que
ser europeo no es solo ser afortunado en cuanto a oportunidades económicas.
Vivir en un país en el que no se respetan los derechos humanos, las libertades,
donde la corrupción abarca todo lo imaginable y donde la legalidad siempre se
mueve en terreno pantanoso puede ser una jodienda.
Es
curioso como un país que a simple vista no parece tan irrespetuoso con las
mujeres (no ves burkas, en ningún sitio te prohíben nada por el hecho de ser
mujer, ves mujeres en casi todas las profesiones, etc.), es podridamente
machista. Y solo te das cuenta cuando eres mujer y ves el desprecio continuo y
la falta de respeto y de tomarte enserio, a pesar d ser una Ojibo joven,
soltera y trabajadora (¿se pueden romper más esquemas por favor?). Y entonces
te das cuenta de que en Europa tenemos unos “privilegios/derechos” que mucha
gente está lejos de tener. Cosas que no se palpan, que se consiguieron hace
mucho tiempo con mucho esfuerzo, que no te das cuenta que las tienes, que
parecen cosas súper obvias, y que solo te das cuenta de lo que valen cuando no
las tienes. Hola, ¿¡derechos y legalidad inexistentes en Nigeria!?
En
fin, espero que todas las cosas que estoy viviendo no me sacudan demasiado la
cabeza. Yo pensaba que vivir una experiencia así te podía hacer mejor persona.
En Este momento de incertidumbres de valores que vivo tengo miedo de volver
peor persona. ¿Qué pasa si sucede? No hago más que mirar a la gente que lleva más
tiempo aquí y sinceramente, lo temo. Veo gente a la que Nigeria ha puesto su
vida patas abajo continuamente, juzgándolos nuestros primeros días; y luego sintiendo
vergüenza por haber juzgado cuando igual nosotras estamos haciéndolo incluso
peor. ¿Qué pasa cuando no tienes claros tus principios? ¿Qué está bien y qué
no?
Después de escuchar a Julia no podía estar más de acuerdo con ella y una única duda atormentaba mi cabeza ¿En qué tipo de especie marina foránea nos iba a convertir la ciudad?
No hay comentarios:
Publicar un comentario